Lenguaje

  • 29 Oct

Para poder escribir, el niño debe desarrollar una doble habilidad. Debe memorizar la forma de las letras y sus sonidos correspondientes, además de desarrollar la habilidad muscular necesaria para controlar el lápiz.
Para aclarar esta distinción, pongamos atención a lo que sucede si una de estas fases no se perfecciona. Un niño quiere escribir “dado”.

Tiene buen control de su mano, pero su conocimiento de las letras es todavía un poco débil y escribe “babo” muy claramente. Ahora, si un niño sabe todas las letras perfectamente pero su mano todavía no tiene el control que requiere, le será complicado escribir cada letra correctamente.
Algunas veces, el aprender ambas habilidades al mismo tiempo puede crear en el niño frustración y desesperación. Es muy difícil para él tratar de aprender a escribir una letra al mismo tiempo que está aprendiendo a mover el lápiz para configurar la letra.
Los materiales que la Dra. Montessori diseñó ofrecen al niño la oportunidad de aprender la forma y sonidos de las letras de una manera completamente independiente del perfeccionamiento de la habilidad motora. Por lo tanto, el niño en el aula Montessori aprende a escribir no sólo escribiendo, sino realizando un número de actividades estructuradas con propósito, que preparan al niño directa e indirectamente para la escritura.
El niño empieza a aprender las letras del alfabeto usando las Letras de Lija. Cada letra del alfabeto está trazada en papel de lija, en tablillas de madera individuales: las vocales en tablillas azules y las consonantes en rojas. La profesora o guía le enseña al niño como trazar la letra con los dedos, siguiendo la misma dirección en la que se escriben.
El uso de este material proporciona al niño tres impresiones al mismo tiempo: ve la forma, siente la forma, y escucha el sonido de la letra que tiene delante de él, cuando la guía lo pronuncia en la presentación. El hecho de que la letra  esté formada de papel de lija, y no de tinta, invita al niño a trazar la forma. Este es un paso muy importante en el aprendizaje de la escritura. La repetición de este ejercicio fija el camino a seguir en el trazo de cada letra en la memoria muscular del niño.
En el aula Montessori, el niño aprende los sonidos fonéticos de las letras antes de aprender los nombres de las letras en el orden alfabético. Los sonidos fonéticos se enseñan primero, porque son los sonidos que el niño oye en palabras. Por ejemplo, un niño puede oír la “ t ” al principio de la palabra “tapa”. El niño no oye el sonido alfabético “ te”.
El niño se percata por primera vez de estos sonidos fonéticos cuando la guía le presenta las consonantes con las letras de lija. Por ejemplo, cuando se presenta la letra “ m”, la guía produce el sonido “mmmmm” y no dice “eme”.
La guía cita ejemplos de palabras que empiecen con la letra “m”, tales como: ”mamá “, “ mano “, etc. Después el niño repite el sonido y cita sus propios ejemplos de las palabras que empiezan con “m”.
El niño en el aula Montessori aprende a controlar el lápiz pintando la superficie de figuras trazadas, para trazar el contorno o perímetro de las figuras, el niño usa el material llamado Inserciones de Metal, son diez piezas de metal y cada uno representa una figura geométrica diferente, después de seleccionar una figura y trazarla en papel, el niño la rellena con el lápiz de color que haya escogido.
Al principio sus trazos no son perfectos y se extienden más allá del contorno. Poco a poco el niño aprende a mantenerlos dentro del límite. El progreso en el control muscular puede notarse comparando los diseños del niño semana a semana y de un año para otro. Finalmente el niño trabajará sobreponiendo dos o tres figuras a la figura original haciendo su diseño más elaborado.
Aunque el trabajar con las Inserciones Metálicas proporciona la oportunidad de experimentar con color y diseño, no se considera como parte del arte creativo. Ceras y pinturas no se usan en esta actividad porque el propósito es siempre obtener control del lápiz.
En algún momento, durante los años que el niño pasa en un salón de clase Montessori, algo extraordinario sucede. Después de trabajar por un tiempo con las Inserciones metálicas y con las Letras de Lija, llega el día en que el niño puede formar palabras con su lápiz, Montessori le llamó a este fenómeno: “ La explosión de la escritura”.

 

Cuando la escritura comienza de esta manera tan espontánea, el niño se ahorra muchas horas de esfuerzo, para él escribir es divertido porque ya tiene control del lápiz, la repetición que necesita para desarrollar limpieza y estilo no le cansa.

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